CUIDADO PERSONAL DEPILACIÓN

Si depilarte se volvió difícil, el problema no eres tú. Es el método.

Agacharte. Hacer equilibrio. Tener pulso firme. Ver bien la zona. Nadie te avisó que un rastrillo te iba a pedir todo eso — ni que un día ibas a tener que elegir entre dejarlo pasar o pedirle ayuda a alguien.

Mujer de 66 años sentada en la orilla de la tina con un rastrillo en la mano
Leticia Vargas
Leticia Vargas

Redactora de Salud Femenina

Actualizado: Martes 01, Septiembre 2026  |  4.2M vistas ✨

Equilibrio. Pulso firme. Flexibilidad. Buena vista.

Eso es lo que te pide un rastrillo cada vez que lo tomas.

Lo curioso es que nadie te lo dice nunca.

Durante años no importa, porque tienes todo eso de sobra y ni lo notas. Es una rutina más, como lavarte el pelo.

Hasta que un día empieza a costar.

Primero un poco. Después bastante. Y no es que te hayas vuelto torpe: es que el método siempre exigió esas cuatro cosas y tú dejaste de querer dárselas.

Cuando la rutina de siempre empieza a costarte, la conclusión fácil es que el problema eres tú.

No lo eres.

Pero como nadie lo dice, lo que aparece es una decisión incómoda que casi ninguna mujer nombra en voz alta:

“Lo dejo pasar… o le pido ayuda a alguien.”

Hay una tercera opción. Y no tiene nada que ver con esforzarte más.

1 LO QUE NADIE TE DIJO

Un rastrillo no solo quita el vello. Cobra peaje.

Piénsalo tantito. Para pasar una hoja por tu propia piel necesitas, sí o sí:

EQUILIBRIO

Pararte en un pie sobre el piso mojado de la regadera

PULSO

Sostener la hoja firme, sin que se te mueva la mano

FLEXIBILIDAD

Doblarte y girar hasta llegar a cada zona

VISTA

Ver con claridad exactamente dónde estás pasando el filo

REPETIR

Y volver a hacerlo a los pocos días. Otra vez. Y otra.

Ese es el peaje. Y no baja con los años: sube.

Por eso las “soluciones” que te ofrecen no resuelven nada. Mangos más gruesos. Diseños ergonómicos. Modelos especiales.

Todas cambian la herramienta. Ninguna cambia lo que esa herramienta te exige.

LA IDEA QUE CAMBIA TODO No te falta capacidad. Te sobra un método que exige cosas que ya no quieres dar.
Cajón del baño con rastrillos y depiladoras acumulados
2 EL CAMBIO

No necesitas otro rastrillo. Necesitas otro método.

Una crema depilatoria no te pide firmeza, ni equilibrio, ni buena vista. Te pide una sola cosa: que la extiendas.

Y ese cambio, que parece mínimo, cambia toda la escena.

LA RUTINA DE SIEMPRE De pie → agachada → hoja → cada pocos días
VS
CON PINARA Sentada → extiendes → esperas → retiras

Te sientas en el borde de la cama, de la tina o en una silla firme. Los dos pies en el suelo.

Aplicas sentada. Esperas sentada. Retiras sentada.

Sin regadera resbalosa. Sin agacharte. Sin filo cerca de la piel.

1siéntate
2extiende
3retira
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Cuidado personal femenino · PINARA

3 LO QUE DE VERDAD ESTÁ EN JUEGO

Lo que se recupera no es la piel. Es la privacidad.

Hay ayudas que se aceptan sin problema. Que te hagan el mandado. Que alguien te ayude con la limpieza pesada. Que te lleven en coche.

Y hay una línea.

La línea está en lo íntimo. Entre “mi hija me ayuda con cosas” y “mi hija me cuida el cuerpo” hay una distancia enorme, y tú sabes exactamente cuál es.

Poder resolverlo tú misma, en tu casa, sin avisarle a nadie, no es un detalle estético.

ES DIGNIDAD.

Uno no pierde la autonomía de golpe. La pierde por partes, y casi siempre por las partes que parecen menos importantes.

Primero dejas de hacer una cosa. Después otra. Y un día hay una lista de cosas que antes hacías sola.

Esta no tiene por qué entrar en esa lista.
PINARA

Sentada, en tu casa, sin pedirle nada a nadie.

Así de simple debería haber sido siempre.

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4 LA PREGUNTA OBVIA

“¿Y esto de verdad me va a servir a mí?”

Es la pregunta correcta, sobre todo si ya probaste otras cosas.

Mangos ergonómicos

Rasuradora eléctrica

Ir al salón de belleza

Simplemente dejarlo

Fíjate en algo que tienen en común las tres primeras:

Todas parten de la misma idea: que hay que rasurarse mejor. Ninguna se pregunta si hay que seguir rasurándose.

Por eso ninguna terminó de funcionar. No estaban resolviendo lo que había que resolver.

No necesitas una mejor forma de rasurarte. Necesitas dejar de hacerlo.

EXPERIENCIAS DE CLIENTAS

Ellas también estaban en la misma disyuntiva.

★★★★★
“Ya no le tengo miedo a la regadera”

Me caí hace tres años tratando de rasurarme parada y desde entonces no me metía sola. Ahora me siento en la orilla de la tina y lo hago ahí mismo, sin apuro. Es otra cosa.

— Rosa Elena Villarreal, 68 · Guadalajara
★★★★★
“Mis manos ya no dan, pero esto sí”

Con la artritis no puedo agarrar nada firme, se me caía el rastrillo a media pierna. Esto se unta y ya, no hay que apretar nada. Me lo compró mi nuera y ahora yo se lo compro a mi hermana.

— Ofelia Cárdenas, 74 · Puebla
★★★★★
“Lo que me sorprendió fue lo simple que es”

Pensé que iba a ser un batidero y que necesitaría que alguien me ayudara. Me senté, me lo unté, esperé y lo quité. Ya. Llevo meses y no he vuelto a comprar rastrillos.

— Martha Elena Ríos, 66 · Ciudad de México
5 LO QUE QUEDA CLARO

No hace falta esperar a que se vuelva imposible.

Ese suele ser el error: pensar que tiene que existir un problema grande para cambiar algo.

No.

Puedes estar perfectamente bien.

Puedes seguir haciéndolo como siempre.

Y aun así preferir dejar de complicarte.

Porque a estas alturas no se trata de exigirte más. Se trata de que las cosas dejen de pedirte tanto.

Que el método haya dejado de servirte no significa que tú hayas dejado de poder.
CREMA DEPILATORIA PINARA
Crema depilatoria corporal PINARA con espátula aplicadora

Depílate sentada, y sin pedirle nada a nadie.

Sin filo, sin equilibrio, sin agacharte. Solo extender, esperar y retirar.

Se hace sentadaDe principio a fin, con los dos pies en el suelo.

Sin filoSi te tiembla la mano, no pasa nada. No hay nada que pueda cortarte.

Llega donde tú ya no llegas cómodaSe aplica al tacto. No necesitas ver con precisión.

No parece un producto “para mayores”Es una crema de belleza. Se guarda junto a las demás.

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Compra seguraCuidado personal femenino
LADO A LADO

Lo que cada método te pide a ti

Lo que necesitasRastrilloCeraPINARA
Pulso firmeNo
Agacharte o hacer equilibrioNo
Ver bien la zonaNo
Aguantar jalonesNoNo
Riesgo de cortarteNoNo
Ayuda de otra personaA vecesA vecesNo
Poder hacerlo sentadaDifícilDifícil
3PASOS
TODO SENTADA, DE PRINCIPIO A FIN

Cómo se usa

1

Siéntate cómodaEn el borde de la cama, de la tina o en una silla firme. Los dos pies en el suelo.

2

Extiende la cremaSobre la zona seca, como si fuera crema para el cuerpo. Mano abierta, sin tallar y sin apretar.

3

Espera y retiraDeja actuar el tiempo indicado en el envase, retira y enjuaga. Listo.

ANTES DE DECIDIR

Preguntas frecuentes

¿Duele?

No hay jalones ni filo. La crema se extiende y se retira: no hay nada que jale la piel ni nada que pueda cortarte.

¿Puedo hacerlo sola, sin ayuda?

Sí. Todo el proceso se hace sentada y con la mano abierta. No necesitas pararte, agacharte ni que nadie te asista.

Nunca usé una crema depilatoria, ¿es complicado?

No. Si te pones crema para el cuerpo, ya conoces el gesto. La extiendes, esperas el tiempo que indica el envase y la retiras.

Tengo la piel delicada, ¿puedo usarla?

Antes de la primera aplicación haz una prueba: pon una cantidad pequeña en una zona discreta, deja pasar el tiempo que indica el envase y revisa cómo reacciona tu piel. Sigue siempre las indicaciones y advertencias de la etiqueta.

¿En qué zonas del cuerpo puedo usarla?

En las zonas del cuerpo donde normalmente usarías el rastrillo: piernas, brazos, axilas y línea del bikini. Revisa las indicaciones del envase antes de la primera aplicación.

¿Cómo y cuándo la recibo?

El envío es gratis a todo México y llega directo a tu domicilio. Tu pedido incluye la crema y la espátula aplicadora.

UNA ÚLTIMA COSA

No se trata de volver a tener treinta años.

Se trata de seguir haciéndolo tú.

Sentada, en tu casa, cuando quieras. Sin pedirle nada a nadie.

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PINARA · Cuidado personal femenino
Crema Depilatoria PINARA Depílate sentada, tú sola
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